The View
La Quinta, MarbellaLa distribución interior se organiza a través de una secuencia de espacios conectados que fluyen de forma natural entre sí. Las zonas de estar, comedor y cocina se conciben como un entorno continuo, donde la circulación se produce mediante transiciones suaves en lugar de límites definidos.
Los muros curvos y los elementos diseñados a medida modelan la experiencia espacial, guiando el recorrido por la vivienda y reforzando la relación entre arquitectura e interiorismo. Grandes aperturas enmarcan las vistas del entorno y permiten que la luz natural penetre profundamente en el interior.
Las áreas privadas y sociales se equilibran cuidadosamente para ofrecer tanto amplitud como intimidad. El resultado es un espacio coherente donde geometría, luz y materialidad trabajan conjuntamente para generar una atmósfera de continuidad y serenidad.
La distribución interior se organiza a través de una secuencia de espacios conectados que fluyen de forma natural entre sí. Las zonas de estar, comedor y cocina se conciben como un entorno continuo, donde la circulación se produce mediante transiciones suaves en lugar de límites definidos.
Los muros curvos y los elementos diseñados a medida modelan la experiencia espacial, guiando el recorrido por la vivienda y reforzando la relación entre arquitectura e interiorismo. Grandes aperturas enmarcan las vistas del entorno y permiten que la luz natural penetre profundamente en el interior.
Las áreas privadas y sociales se equilibran cuidadosamente para ofrecer tanto amplitud como intimidad. El resultado es un espacio coherente donde geometría, luz y materialidad trabajan conjuntamente para generar una atmósfera de continuidad y serenidad.
Concept
Concepto
Este proyecto de distribución e interiorismo nace de la voluntad de trasladar al interior la geometría curva y envolvente de la fachada, logrando que arquitectura e interior hablen un mismo lenguaje. La forma redonda deja de ser solo un gesto exterior para convertirse en la esencia espacial de la vivienda.
El diseño propone un interior completamente curvo: paredes que se pliegan con suavidad, techos que acompañan el movimiento y piezas de mobiliario concebidas como extensiones orgánicas de la arquitectura. Las aristas desaparecen para dar paso a transiciones fluidas que guían el recorrido de manera natural.
Esta continuidad formal no solo unifica el proyecto, sino que favorece desplazamientos más armónicos y una experiencia sensorial más amable. El espacio se percibe como una secuencia envolvente, donde cada estancia se conecta con la siguiente sin rupturas, generando una atmósfera serena, coherente y profundamente integrada.
